El catamarán Energy Observer, la primera embarcación propulsada por energías renovables e hidrógeno.

 

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El catamarán Energy Observer, la primera embarcación propulsada por energías renovables e hidrógeno, atracó ayer en Valencia en la trigésima parada de un viaje programado para dar la vuelta al mundo. Sin embargo, la estela que deja es de pura innovación. El Energy Observer está inmerso en una travesía de seis años llamada “Odisea para el futuro” en la que recorrerá 50 países y 101 escalas en las que persigue el desafío tecnológico y científico de demostrar que la sostenible es la tecnología del futuro. El barco, de 30 metros de largo y 13 de ancho, es un laboratorio flotante que perteneció a Peter Blake, ganador de la Copa del América, y que representa el deseo de “no querer morir” y “estar siempre a la vanguardia de la tecnología”.

El Energy Observer, que ha recorrido diez mil millas -cerca de 20.000 km.- se sirve de la energía solar y eólica “directamente” y del agua “transformándola”, ya que el barco cuenta con sistemas que convierten el agua del mar en hidrógeno, que se emplea en la propulsión y el funcionamiento de la embarcación., una alternativa natural que trabajan en “hacer accesible pronto” en sustitución de los combustibles fósiles, que “están a punto de llegar a su fin”, ha señalado el fundador y capitán, Victorien Erussard.. ” El 20% de las emisiones de CO2 en el mundo provienen de transportar esas energías fósiles, un problema que tiene solución en el aprovechamiento de las energías de la naturaleza, como demuestra este proyecto”.

En estos lugares en que recala la expedición se organizan encuentros con científicos, ingenieros y otros marineros para intercambiar conocimiento en torno a este sistema energético que, según Erussard, es aplicable a pequeña y gran escala al transporte marítimo, terrestre y ferroviario, además de sectores como la vivienda y la industria. Erussard ha defendido que el navío “demuestra que es posible” navegar sin emisiones de dióxido de carbono ni partículas finas (altamente contaminantes), así como sin el ruido con que los barcos comerciales suelen emitir, perjudicial para los ecosistemas marinos: “no se trata del futuro, sino del presente”, una convicción sobre la que tomó conciencia en su etapa de regatista y marino en que surcaba el océano a borde de embarcaciones comerciales.

El proyecto cuenta con un presupuesto de unos 5 millones de euros desarrolla una alternativa energética renovable que, según ha afirmado Erussard, está teniendo una buena acogida entre las navieras, y podrían acelerarse de forma exponencial en los próximos diez años. Su vertiente divulgativa se materializa igualmente con los espacios que habilita su equipo de científicos en los puertos en los que atraca, donde los curiosos pueden conocer el sistema energético del barco, aunque solo mediante realidad virtual, ya que no se permite el acceso del público. Tiene también con difusión a través de redes sociales y vídeos accesibles en Internet en que aportan sus hallazgos en materia energética, una de las labores que Erussard lleva a cabo como embajador francés -nombrado por el Ministerio de transición Ecológica galo- de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.

El Energy Observer estará en Valencia hasta el 6 de septiembre, cuando zarpará a Tánger, Lisboa y Saint Malo, su punto de partida.