La forma de desplazarse está cambiando hacia un modelo más ecológico, rápido y seguro. Una de las industrias que más se verá afectada por este cambio de paradigma es la aeroespacial, que pivotará sobre sobre tres ejes principales: Hipersónicos, propulsión eléctrica y propulsión por hidrógeno.

  • Aviones hipersónicos: viajan a mayor velocidad que el sonido, es decir, más de 1.235,52 km/h o a 343,00 m/s al nivel del mar. El modelo más complicado para su uso comercial, y en desarrollo sólo por EEUU y China, ha realizado varias pruebas para su operatividad en la industria de defensa que, de ser un éxito, podría llegar a aplicarse también por las aerolíneas a medio-largo plazo.
  • Propulsiones eléctricas y de hidrógeno: Son las alternativas más factibles a medio plazo, se avanza ya en sus desarrollos a medida que las necesidades climáticas son cada vez más urgentes. La más cercana a esta futura realidad es la propulsión eléctrica, cuyos vuelos experimentales se producirán a principios de este mismo año. El hidrógeno, en cambio, se prevé para el 2035, así lo anunció Airbus SE con el desarrollo de un avión de emisión cero que dependerá únicamente del hidrógeno, estableciendo ya las fechas de lo que serán los primeros aviones con el que está llamado a ser el combustible del futuro.
  • Drones como alternativa: En paralelo a las tradicionales aeronaves, el sector de los drones sigue creciendo y expandiéndose con un crecimiento de más del 9% para el año 2021 y superará los 35.000 millones de facturación para el año 2026 a nivel mundial. El uso mayoritario de drones se produce en el sector de la energía, construcción y agricultura, aunque estos vehículos abren cada vez más camino también para mensajería, almacenaje y logística interna.