El modelo productivo está cambiando a nivel global hacia una economía verde basada en las energías renovables y la reducción de las emisiones conforme al Acuerdo de París y el Pacto Verde Europeo.

En los últimos años, hemos visto a todos los países del Polo Ibérico sumarse a esta carrera hacia las renovables, un sector en el que la industria del metal y sus tecnologías asociadas juegan un rol fundamental en la producción de centrales, molinos, instalaciones, mantenimiento y demás procesos de la cadena productiva.

Según las últimas previsiones de Goldman Sachs, en el año 2021 las inversiones en la energía verde (solar,
eólica) superarán por primera vez a las de la energía fósil, con un mercado por valor de 14 billones de euros y el potencial para generar 20 millones de empleos en el mundo.

España: muy por encima de los objetivos en Galicia

El 63% de la energía generada en Galicia entre enero y agosto del 2019 procedió de fuentes naturales, una cifra
que sitúa a la comunidad muy por delante de Europa, que se marcó el reto de alcanzar una tasa de energía renovable del 20% en 2020 y del 32% en 2030. España en su conjunto también ha hecho los deberes, aunque con un porcentaje inferior al gallego, de un 36%.

La mitad de la energía limpia de Galicia y un tercio de la total se debe a los molinos de viento, que generaron 3,6
millones de megavatios en los ocho primeros meses del año. Además de los parques eólicos, la hidráulica es
importante para la comunidad, que tuvo una producción de 3,3 millones de MWh entre enero y agosto.
Europa y España vs. las energías no renovables.

Así mismo, España está apostando firmemente por nuevas energías como la eólica marina, actividad en la que Galicia se posiciona como una de las áreas más adecuadas debido a sus condiciones naturales y el know-how con el que cuenta en la industria naval-marítima.

Portugal: crecimiento exponencial

Otros países del Polo Ibérico como Portugal están también comprometidos con la diversificación de su mix energético. Desde el año 2005 el país luso ha experimentado un crecimiento anual del 7% en su capacidad instalada.

Así, hoy en día, las energías renovables representan en Portugal dos tercios de toda la capacidad de generación instalada en el país. La primera tecnología es la hidroeléctrica, con un 37%, seguida de la eólica con el 26%. La solar fotovoltaica juega por el momento un papel menor con un 1,6%.

Según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) de Portugal, el país se ha marcado como objetivo para 2030 que el 80% de su electricidad provenga de fuentes renovables. Para ellos el gobierno portugués prevé aumentar la capacidad en energía solar en 2,0 GW en los próximos dos años.

Marruecos: líder en África del Norte y Oriente Medio

Más allá de Europa, países como Marruecos, que han dependido tradicionalmente de energías como el carbón, buscan actualmente abrir nuevos modelos energéticos.

Marruecos es hoy uno de los países que lideran esta transición en el mundo árabe, por delante de Egipto o Jordania, según revela un estudio del Centro de Estudios e Investigaciones Petroleras Rey Abdullah.

Este país busca cerrar el año 2020 con una tasa de producción energética renovable del 42%, que aumentaría al 52% para 2030 y que tendría en el hidrógeno verde uno de sus elementos centrales, ya que Marruecos busca convertirse en exportador de esta energía para 2030.

En 2016, el carbón dominaba el mix energético del país con el 58% de la producción, seguido por el gas natural con un 20% y el petróleo con un 10%, mientras que la solar, eólica e hidroeléctrica llegaban a un 13%. Pero desde entonces Marruecos se ha establecido como líder continental en energías renovables con varios proyectos de renombre mundial, como la Central de Energía Solar de Noor Ouarzazate, una de las mayores centrales de energía solar concentrada del mundo.

 

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