La industria del transporte y la movilidad se enfrenta a retos sin precedente. La descarbonización y el cambio hacia un modelo productivo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente están propiciando el auge de nuevos modelos de transporte: el coche eléctrico, el vehículo conectado, la conducción autónoma, los barcos no tripulados, los drones, las redes de logística inteligentes…

Pero para que este nuevo modelo sea operativo y generalizado, la industria se enfrenta a cambios importantes como la transformación del coche de combustión, la electrificación de los vehículos, la autonomía de las baterías eléctricas, una red de puntos de recarga globalizada, la seguridad en la conducción autónoma, las telecomunicaciones y el Internet de las Cosas, los nuevos combustibles…

1.  Covid-19

Sin duda, el gran reto al que se enfrenta esta industria, igual que muchas otras, es la recuperación tras el impacto del Covid-19, que propició un parón sin precedentes en las fábricas de medio mundo, sobre todo en la industria del automóvil y la cadena de suministro de toda la industria auxiliar a nivel mundial. Las dinámicas internacionales se han visto alteradas y el reto es recuperar la estabilidad para poder cerrar nuevos contratos, sobre todo en la industria naval y la aeronáutica, muy afectadas por el clima de inestabilidad actual.

2. Sostenibilidad y descarbonización

Las emisiones son uno de los temas de actualidad en la industria en general y en el transporte en particular. El modelo de movilidad del futuro mira hacia transportes más sostenibles y menos contaminantes en los que primarán las energías renovables y la sustitución de los sistemas de combustión por alternativas verdes. En ese sentido, son importantes los incentivos fiscales y ayudas puestas en marcha a nivel nacional y europeo con el fin de potenciar la compra de vehículos menos contaminantes y potenciar nuevas formas de desplazarse más acordes con la sostenibilidad de nuestras ciudades del futuro. Así mismo, industrias como la marítima están implementando ya nuevas normas como la de reducción de azufre en los carburantes, que buscan beneficios para la salud y el medio ambiente, en particular para las poblaciones que viven cerca de los puertos y las costa. La tendencia será sin duda seguir avanzando hacia nuevas restricciones y soluciones basadas en a innovación y la tecnología.

3. Nuevos combustibles

La combustión y el motor diésel han sido durante años el sistema de referencia para el transporte rodado y marítimo. Sin embargo, debido a las exigencias medioambientales, están surgiendo múltiples alternativas. La más sonada es sin duda el hidrógeno verde, que promete revolucionar el sistema de movilidad igual que lo está haciendo la electrificación, aunque se enfrenta a numerosos retos logísticos y de adaptación de industrias que necesitan tiempo para adaptar sus productos y estándares de seguridad a nuevas energías. Así mismo, hay otras alternativas que se están investigando con fuerza, como los biocombustibles: biodiésel y bioetanol. El biodiésel procede de grasas animales y aceites vegetales o por la fermentación de fuentes renovables de azúcar o almidón, como son la yuca, maíz, remolacha azucarera, caña de azúcar y trigo. Así mismo, el gas natural líquido se está utilizando sobre todo en ferrys y barcos que hacen trayectos cortos (debido a la inexistencia aun de una red global de puntos de recarga). Por otra parte, el sector del transporte explora también fuentes más sostenibles como la propulsión nuclear o la instalación de energías renovables, aunque por ejemplo la instalación de paneles solares a bordo de los buques es aun compleja y puede afectar considerablemente a la estabilidad de la embarcación.

4. Electrificación

En línea con el punto de la sostenibilidad, el vehículo eléctrico se presenta como la gran revolución en la movilidad urbana actual. Ya hay muchos modelos híbridos y eléctricos circulando por nuestras ciudades, aunque lo cierto es que a día de hoy estos coches solo representan el 3% del parque automovilístico de la mayoría de países. Aún así, la tendencia es claramente al alza. Para globalizar su uso, será necesario sin embargo conseguir superar retos importantes como la mejora de las baterías eléctricas y su autonomía, una red global y estable de puntos de recarga y unos precios más asequibles para el consumidor medio, que es lo que se está intentando fomentar en países como España con los incentivos a la compra de estos vehículos. Sin embargo, la electrificación no solo afecta al automóvil, también se están introduciendo ya modelos híbridos o completamente eléctricos en el sector marítimo y aeronáutico, donde su aplicación es más compleja pero está ya viendo algunos resultados como en el crecimiento de producción y compra de barcos eléctricos de recreo y pequeñas embarcaciones de pesca y algunos buques de mayor embergadura como ferrys de corta distancia.

5. Vehículos autónomos y conectados

El vehículo autónomo por excelencia es el dron, que ha experimentado un auge sin precedentes y está ya en los puntos prioritarios de los grandes fabricantes, ya que sobre todo en el contexto post covid-19, este promete ser un nicho de mercado para tirar de la recuperación de esta industria. Pero más allá de la aeronáutica, los vehículos no tripulados que hace unos años sonaban a futuro, ahora empiezan a ser ya una realidad, al menos en fase experimental. Aunque su uso no está ni mucho menos generalizado, en los últimos años ha habido grandes avances en el tema de la conducción autónoma que ofrecen resultados prometedores para una movilidad del futuro más segura y eficiente, tanto a nivel de coche como de barcos o aviones/drones que puedan hacer por ejemplo entregas y liberar las redes logísticas. Sin embargo, para ello será necesario resolver los temas de regulación, responsabilidad en caso de accidente, minimizar el error “de la máquina” y conseguir una red de comunicación y conectividad que soporte la futura conexión de millones de vehículos, públicos y privados, tomando decisiones por los humanos en tiempo real.

6. Movilidad compartida y nuevas ciudades

El modelo de movilidad está cambiando, y con él las formas de consumo ligadas a la automoción. Uber y cabify revolucionaron el mercado en su día, irrumpiendo con un nuevo modelo de negocio basado en el coche como servicio y no como propiedad. Estos modelos, lejos de diluirse, no han hecho más que afianzarse y marcarán sin duda el patrón de movilidad de muchas ciudades del futuro, en las que los usuarios no ven beneficio en, por ejemplo, ser propietarios de un coche y prefieren optar por alternativas compartidas que, en algunos casos, pueden también reforzar la sostenibilidad y respeto con el medio ambiente. Patinetes, bicicletas e incluso drones son nuevos actores en nuestro panorama de movilidad, una realidad que ha llegado sin duda para quedarse. El reto es ahora implementar y actualizar las normativas vigentes para poder potenciar su auge de forma racionalizada y sostenible.

7. Innovación y competitividad

El modelo global en el que vivimos exige a las empresas implementar procesos de mejora continua y fomentar la innovación, que será sin duda si cabe más relevante en los próximos años para hacer frente a retos como la descarbonización, adaptación de modelos de venta y otras novedades que están afectando a un sector, el de la movilidad, que se enfrenta a una transformación sin precedentes y en constante cambio.