La crisis del Covid-19 ha transformado por completo el sector de la logística. Durante la pandemia y los confinamientos estrictos, todos los países asistieron a un repunte histórico del comercio electrónico, que en España aumentó más de un 20%.

Esa es probablemente la cara más visible y amable del efecto covid en el sector logístico, pero al otro lado vivimos también la rotura de stocks, falta de materias primas en la industria y problemas de suministro derivados de picos inesperados de demanda y restricciones de movilidad repentinas.

Este año ha dejado varias lecciones y tendencias en un sector, el de la logística, que está llamado a repuntar, impulsado por nuevas formas de consumir, tanto en el lado de cliente como en el B2B.

Auge del comercio electrónico

Ha venido para quedarse, no ha sido una cuestión estacional de la pandemia. Esto afecta al consumidor privado pero también al sector industrial, entre otras cosas porque la presión sobre la red de logística y transporte se va a incrementar, haciendo necesario el rediseño de las cadenas de suministro y cambios operativos en los procesos de almacenaje y transporte.

Digitalización y transformación tecnológica

La mayor presión sobre la red logística va a demandar una mayor competitividad y eficiencia, que se podrá conseguir solo de la mano de la tecnología. La robotización de almacenes deberá ser generalizada para temas de picking, a la vez que se mejora la automatización de procesos con sensorización y redes 5G.

Blockchain, 5G, robótica para picking, drones para entrega última milla… cadena de suministro más flexible, sostenible y capaz de asumir los numerosos retos que se nos van a presentar en los próximos años, algunos totalmente desconocidos e impredecibles como este del coronavirus. Se acelerará la automatización de procesos en almacenes o fábricas con el uso cada vez más común de robots que aumenten la productividad y permitan el manejo o la fabricación de más unidades por hora cada vez.

Sostenibilidad

El transporte representa el 27% de las emisiones de efecto invernadero en la Unión Europea. Mientras, el continente camina hacia el objetivo de la neutralidad climática, por ello, será crucial conseguir una red logística más sostenible, desde los materiales de embalaje hasta el uso de combustibles, cambios en los modos de transporte y la logística de última milla, que deberá mejorarse considerablemente con el uso de almacenes compartidos, red de puntos de recogida o incluso entregas por dron.

Trazabilidad en la cadena de suministro

Sobre todo en el sector industrial, el covid-19 nos sirvió para ver algunas deficiencias que existían en las cadenas de suministro a nivel mundial. El desabastecimiento y falta de suministros puso de manifiesto la necesidad de mejorar la trazabilidad de los productos y los niveles de stock de nuestros proveedores en tiempo real. Sobre todo en la automoción, el OEM muchas veces ni conoce dónde están o quienes son sus proveedores de último nivel, pero la cadena de suministro debe ser un engranaje perfecto, porque si un elemento falla, impacta a todos los demás. Por ello, es necesario mejorar la trazabilidad y seguimiento, y en ello puede ayudar enormemente la tecnología, por ejemplo el blockchain, que ofrece trazabilidad y transparencia dado que todas las partes involucradas tienen acceso a los mismos registros.