La actual crisis provocada por el Covid-19 ha golpeado con fuerza la industria aeronáutica por la caída de la aviación civil y las líneas comerciales, que han experimentado una caída sin precedentes por la inestabilidad y restricciones a nivel internacional.

Ante este escenario, los drones y la aviación militar, dos nichos de mercado que ya venían pisando con fuerza, se presentan ahora como las posibles áreas tractoras de cara a la recuperación de la industria aeronáutica.

Los vehículos aéreos no tripulados

Nueva normativa europea

El 2021 es un año importante para el desarrollo del sector de los drones, ya que en enero entrará en vigor la nueva normativa europea con la que la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) pretende unificar los estándares comunes de aeronavegabilidad y gestión del espacio aéreo dentro de la UE con independencia de su tamaño o peso. De esta forma, se ofrecerá un marco regulador común para todos los escenarios y ajustado a la realidad actual, una demanda que se venía haciendo desde hace años.

La nueva norma se aplica a todas la aeronaves no tripuladas (Unmanned Aerial Systems), sean autónomas o estén pilotadas de forma remota, y sin importar su masa o el uso que se le dé. Estarán solo exentos los drones y personal militar, búsqueda y salvamento, policías, agentes de aduanas y control de fronteras, bomberos, guardacostas y demás Cuerpos de Seguridad y autoridades diversas.

  • Clasificación de los drones según su masa máxima al despegue (MTOM), desde los 250 gr a más de 25kg.
  • Identificación Electrónica Remota Directa durante el vuelo.
  • Creación de un registro de UAS y operadores.
  • Definición de zonas geográficas donde los estados pueden permitir, restringir o excluir las operaciones con drones para controlar y evitar riesgos de seguridad pública, privacidad y protección de datos, y riesgos medioambientales.
  •  Tres categorías operacionales, según el nivel de riesgo de la operación:
    • Abierta para operaciones de bajo riesgo, sin autorización ni declaración del operador
    • Específica para riesgo medio, con estudio aeronáutico de seguridad declaración del operador o autorización de la EASA
    • Certificada para vuelos de riesgo alto, con un operador y UAS certificado y piloto con licencia.

Logística y reparto, en auge

Según el informe sobre el mercado de los drones en 2020, el mercado mundial de drones crecerá de 22.500 millones de dólares en 2020 a más de 42.800 millones de dólares en 2025, con una tasa de crecimiento anual promedio del 13,8%. La inspección sigue siendo el principal método de aplicación de los drones, pero el mayor crecimiento se espera en el transporte y entrega de mercancías con drones.

Aunque la imagen de drones sobrevolando nuestras ciudades para hacer entregas a domicilio es aun una fantasía, sí que se espera que con la nueva normativa europea se incrementen las pruebas en ámbitos más rurales o asilados para el reparto de bienes esenciales o sanitarios. En un primer momento solo tendrá sentido la entrega con dron en productos de gran valor añadido, que se irán ampliando en función de cómo vayan bajando los costes operacionales. Es algo que estamos viendo ya por ejemplo con el helicóptero no tripulado de la empresa Nordic Unmanned, que entregó una pieza de repuesto en una plataforma petrolera ubicada a 100 Km de la costa y que, además, simuló una inspección y una operación de rescate. Así mismo, a mayores de las entregas, el futuro de los drones evoluciona con fuerza hacia los drones en la última milla y la realización de inventarios de forma completamente autónoma.

Aviación militar

Ligada al mercado de los drones, la aviación militar se presenta como la otra actividad clave para tirar de la recuperación del sector aeronáutico ante la caída de la aviación civil.

FCAS europeo

En este sentido, el Future Combat Air System (FCAS), el nuevo avión de combate europeo que sustituirá al ‘eurofighter’, es una apuesta importante por parte de Alemania, Francia y España. Con un presupuesto total de 200.000 millones de euros, esta iniciativa desarrollará satélites, aviones no tripulados y misiles balísticos de última generación que supondrán un aliciente para la cadena de suministro de las empresas que lideran el proyecto-Indra en España, Dassault en Francia y Airbus en Alemania.

Drones militares

Existen también muchos avances en la intersección de la aviación militar y los vehículos no tripulados, algo que no es de extrañar, ya que el propio origen de los drones reside en la aviación militar. Actualmente, uno de los programas con más proyección en este sentido es el que está llevado a cabo Boeing Australia o el Kratos XQ-58 Valkyrie en Estados Unidos, que han creado un enjambre de drones para proteger a los cazas tripulados. La idea es que el piloto pueda manejar un grupo de 4-6 drones que rodean su nave con capacidad de inteligencia, vigilancia, reconocimiento, soporte táctico o misiones de alerta temprana, a la vez que sirven de protección ante cualquier ataque o amenaza, interponiéndose ante el misil y sacrificándose para proteger al caza.

Así mismo, el Predator B es el primer dron de ataque diseñado para la vigilancia de larga duración y a gran altitud, pudiendo incorporar también misiles. Este ya ha sido incorporado por ejemplo el Ejército del Aire Español, y es un buen ejemplo de cómo las naves autotripuladas se están generalizando cada vez más en el sector de la aviación militar.