El nuevo director del polo ibérico traslada a los trabajadores de Zaragoza que solo «ser los mejores garantiza el futuro» – Preocupación en Balaídos por la competencia maña.

 

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El vigués Juan Antonio Muñoz Codina, nuevo director del Clúster Ibérico y de la planta de Zaragoza del Grupo PSA (antes de General Motors), ha dejado claro en su primera comunicación a los trabajadores aragoneses que aplicará la misma receta de éxito que utilizó durante años en Balaídos y que proporcionó tan buenos resultados en plena salida de la crisis. A su vez, resume sus líneas de trabajo: “Optimizar permanentemente los costes totales, cumplir con el programa de producción todos los días y dentro del horario establecido y mejorar la calidad al cliente constantemente”.

Su objetivo es convertir Figueruelas en una fábrica «de referencia», con doble reto:  mantener una estructura biflujo (dos líneas de producción); y velar por la competitividad de las cuatro plantas. En Vigo empieza a preocupar la competencia aragonesa a la hora de pelear por nuevos proyectos.

Su desafío más inmediato es el lanzamiento de la nueva generación del Opel Corsa, y reconoció que Zaragoza «es muy buena en realizar lanzamientos con éxito».

Su nombramiento como director le da poder sobre las cuatro plantas que integran el clúster (Balaídos, Mangualde, Madrid y Zaragoza), y fue interpretado en el sector gallego como una oportunidad, ya que por primera vez un vigués está al frente del polo, y a la vez como una amenaza, ya que la capitalidad del clúster también por primera vez no estará en Vigo, sino en Figueruelas.

Fuentes consultadas por Faro de Vigo admiten que Figueruelas no ha alcanzado los mínimos de rentabilidad, eficiencia y costes que ansía Tavares para mantener una planta con dos líneas de producción (a partir de 2020 solo Vigo y Zaragoza conservarán este sistema biflujo; el resto de factorías del grupo en el mundo ya son monoflujo). Lo reconocen los técnicos de Vigo que han visitado en el último año la factoría aragonesa: la cadencia (el número de vehículos que se fabrican por hora) y la flexibilidad laboral siguen a años luz de las de Balaídos, y en materia de costes laborales, pese a los ajustes acordados en el último convenio colectivo, también.

A Codina se le conoce por su fama de dialogante con la parte sindical, pero también porque una vez que marca el rumbo, es muy difícil hacerlo cambiar. Por eso Tavares a confiado en él para hacer rentable Figueruelas y mantener la competitividad del conjunto de cuatro plantas.